Hay un chico nuevo en la ciudad

Hoy ha sido un día verdaderamente especial (y van…), hemos visitado la casa de Alí, no sólo uno de los chóferes que nos tiene asignados la Fundación, sino también alguien que nos ha ayudado en multitud de temas prácticos y que se ha convertido en un amigo. Su mujer dio a luz hace un par de días a su segundo hijo y nos ha invitado a conocer a su familia. Viven en la Old Town (barrio antiguo) de Anantapur, en una de las zonas pobres que aquí llaman slum.

Cuando llegamos, todos los amigos del barrio se congregan en torno nuestro y nos abruman con su amabilidad. Se trata de una estancia humilde con dos piezas, la cocina y el salón-dormitorio, que cumple una u otra función según la cama esté o no desplegada. A falta de mejor cuna, el nuevo hijo de Alí está encajonado en el espacio que queda entre el colchón y el bastidor de la cama, en una pequeña hamaca hecha … con un pañuelo. El pequeño todavía no tiene nombre, pero pronto se realizará la ceremonia para escogerlo, con consulta al imam y al astrólogo incluidas. La mujer y la cuñada de Alí quieren que todos nosotros sostengamos al niño por un momento y así lo hacemos, con más o menos destreza.

Khaium, el hijo mayor, duerme en la cama y cuesta bastante despertarlo cuando su familia quiere retirarla para traernos unas sillas. Como era de esperar, rápidamente comienzan a aparecer los Sprite’s, los pastelitos y el chai, que es el té con leche (de búfalo o de cabra) típico de aquí.

Ahora son ya todos los vecinos de la calle los que se agolpan a la puerta de la casa de Alí, atraídos por nuestra presencia y por las cámaras, pues naturalmente lo hemos filmado todo. Cuando llega el momento de irse, nos acompañan hasta el jeep de Alí y se despiden de nosotros con un haz de sonrisas. Ha sido este un acontecimiento especial, inesperado y en absoluto previsto en nuestro plan de rodaje original. Ahí reside una de las partes más importantes de la magia del documental, en la captación de esos momentos que esperan agazapados tras cualquier esquina para sorprenderte y maravillarte, y que sólo pueden ser capturados si se hace lo que todo buen documentalista debe hacer: llevar la cámara lista en todo momento y tener las antenas permanentemente desplegadas.

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: